Fuentes web
Entradas
Comentarios

Todos tenemos identificados ciertos lugares que podríamos denominar “mágicos”. Por más que vamos a ellos no nos cansamos de sentirlos y vivirlos; cuando no lo hacemos parece que nos falta algo y los echamos de menos. También escuché alguna vez (o leí, no recuerdo bien) que el que no los tiene es porque todavía anda en su búsqueda. Al final, todos acabamos encontrando los nuestros.

Para mí, y quizás por cercanía, la Costa Quebrada ya es, desde hace tiempo, un lugar mágico. Costa, mar, cielo, arena, rocas… lo tiene casi todo para sentirme libre y feliz a lo largo de sus acantilados. Pero también lo es, y casi con mayor intensidad, toda la comarca lebaniega. Atravesar el desfiladero de la Hermida para adentrarme en sus tierras siempre me ha hecho bombear la sangre de distinta forma, con más alegría, como con cierta aceleración.

Casi siempre, medio bromeando, me he dicho a mí mismo que si la reencarnación existiera estoy seguro de haber vivido ya entre estos bellísimos valles de Liébana, ¡tal es la magia que en mí desprenden!.

Quizás por sentirlos como mágicos, cuando nos acercamos para fotografiar estos lugares deseamos captar toda su esencia, sus luces, su atmósfera, su entorno, lo que en nosotros provocan… ¡Y volvemos una y otra vez!. Y cuando no hemos conseguido lo que buscamos, cuando la naturaleza nos gana la partida en forma de tormenta o temporal, cuando las luces no son todo lo bellas que esperábamos, en el fondo, nos da igual. Sabemos que tendremos otra oportunidad para captar la magia, el instante, la belleza…Mientras tanto no habremos perdido el tiempo; hemos estado unidos mano a mano con la naturaleza, como si fuéramos otro elemento más, como si nos olvidáramos de todo lo superfluo, como si nos sintiéramos una parte insignificante de toda esta existencia.

 “Nada somos frente a la inmensidad del mar, frente a las altas cumbres, los bosques inexpugnables. Ante esta belleza salvaje el hombre mira hacia dentro de sí mismo, en silencio y soledad. Todos los paseos nos conducen hacia nosotros mismos, toda meditación posible gira sobre nuestros sentimientos, la muerte, el amor, la soledad. Parece que en la naturaleza nos podemos, aún, reencontrar, ajenos a un mundo ruidoso, veloz, superficial, que hemos creado buscando protección y riqueza, alejándonos de los que somos, de los árboles y de los ríos.” (Rosa Olivares. De la revista “Exit” dedicada al paisaje).

En Noviembre del 2010 nació en Valladolid el proyecto de crear unas jornadas anuales donde se encontrasen los trabajos personales y colectivos de diversos aficionados a la fotografía. Por medio de diferentes formatos de edición (generalmente imágenes montadas en videos con música), las jornadas están programadas en bloques de proyecciones, charlas, audiovisuales con música en directo…etc.

En esta 2ª edición el evento tiene un carácter ambicioso al durar toda una semana. Sin embargo, la multitud de contenidos asegura el entretenimiento y el interés para el público asistente.

Tras la selección de los organizadores finalmente mi video ha sido incluído en la programación final. De esta forma el Viernes 20, a las 20:30 hrs se proyectará “Encuentra tu bosque” dentro del 7º bloque de proyecciones (Lugar: Centro Cívico José Luis Mosquera, C/ Pío del Río Hortega, nº 13, de Valladolid).

¡Si pasas por Valladolid esta semana, no dejes de acercarte!

¡¡Estáis invitados!!

Más información: http://maratonaudiovisualvalladolid.wordpress.com/

 

 

He de reconocer que la macrofotografía es otra de mis asignaturas pendientes. Se trata de un micromundo totalmente por descubrir para mí. Lleno de posibilidades, su técnica me parece ciertamente dificultosa: luces, sombras, profundidad de campo, enfoque, sujeto, fondo, volumen, texturas, accesorios técnicos, composición… Hace unos días pude salir al campo para intentar realizar algunos ejercicios y reflexionar sobre los resultados que iba obteniendo sobre el terreno. Me falta muchísima seguridad en la ejecución y también carezco del criterio que, por ejemplo, he ido adquiriendo con el paisaje. A pesar de todo intentaré ir introduciendo poco a poco la macrofotografía en mis archivos. Con ella el tiempo parece detenerse todavía mucho más, haciéndome esforzar el ojo para encontrar todos esos detalles que tantas y tantas veces nos pasan desapercibidos. ¡Y no sólo logra esforzarme con el ejercicio de la vista sino también con la consciencia de saber valorar todo ese microcosmos de biodiversidad que nos rodea!.  

Ultimamente estoy escaneando algunas fotos familiares antiguas y mientras lo hago parece que toda mi vida va pasando por delante de los ojos. La mente vuelve una y otra vez a aquellos recuerdos y algunos que ya parecían olvidados resurgen de los rincones, no tan escondidos, de mi corazón. Y reflexiono sobre lo importante que son todos estos recuerdos. ¿Importantes para quién? Pues seguramente para los protagonistas, para aquellos que ya no están, para los que estamos y para los que, a buen seguro, llegarán.

Me viene a la memoria también aquella charla que nos dio un día un afamado fotógrafo cuando después de fotografiar a cientos y cientos de grandes personajes públicos, hacerse famoso y ganar dinero por aquellos mundos de dios, tuvo que regresar a casa por culpa de una grave enfermedad de su hermana. Fue entonces cuando se dio cuenta que tenía miles de fotos de grandísimos artistas pero no contaba entre su archivo con ninguna foto de un familiar. Finalmente este hecho terminó dando un giro a su existencia y ahora su gran proyecto siempre muestra esa cercanía familiar que antes faltaba en aquellos primeros planos profesionales bajo el flash.

Mis padres cuentan con muy pocas fotos de cuándo éramos pequeños. ¡Buena razón para darles doble valor!. Quizás se lo vuelvan a dar mis hijos o mis sobrinas, cuando estas historias plasmadas ahora digitalmente se abran frente a sus pantallas de última tecnología. O quizás la tecnología ya no pueda abrir estos archivos de nuevo obsoletos y el papel envejecido siga siendo el tren que transporte tantos y tan bellos momentos. No puedo ocultar una cierta nostalgia mientras escaneo y, sumido en todos estos recuerdos, solo me cabe recomendarme (y recomendarte) que, además de fotografiar la belleza de todo este maravilloso mundo que nos rodea, no nos olvidemos hacerlo con todos aquellos que nos viven, nos sienten y nos aman.

Con gran ilusión y después de un año sin “colgarse”, vuelvo a colocar la exposición “Sáhara: una vida en el exilio”, en esta ocasión en la Vidriera (Maliaño). Las fotografías son ya como mis hijas y me ha dado mucha alegría volver a desembalarlas y saborearlas de nuevo, relucientes como el primer día.

Me pasaré estos días por la sala para ver y comentar impresiones con la gente que visite la exposición. Me gusta escuchar las opiniones de la gente, si les gusta o no las imágenes, qué cosas les transmiten, hablar de lo puramente fotográfico o charlar sobre la temática del conjunto.

Creo que todo proyecto tiene un principio y un final. Tras dos años de actividad, nueve lugares expositivos y numerosísimas ilusiones, experiencias y alegrías, este se está acercando poco a poco a su fin.

El año pasado comentaba, allá por el mes de Abril, la declaración del 2011 como “Año Internacional del Bosque”.

Entrábamos en Otoño y yo seguía sin poder ofrecer mi particular homenaje a estos paraísos naturales que son nuestros bosques. 

Por fin, contando con algunos días libres por delante, decidí escaparme para fotografíar algunos rincones de nuestros bosques más próximos. Aunque al principio pensé en visitar los grandes bosques de Navarra o Vizcaya, finalmente decidí quedarme en casa. (Nadie podía acompañarme y en Cantabria también contamos con grandes extensiones de bosques que debemos mostrar y, ¡como no!, cuidar).

Con estas premisas me dirigí a Liébana y aunque la idea era ir moviéndome a la zona de Campoo decidí quedarme para disfrutar sin prisas de aquellos tranquilos, bellos y maravillos paisajes.

Este es el resumen. Espero que te guste.

 

Ya hace tiempo que me di cuenta: las fotografías ¡en grande!.
 
Y es que no es lo mismo ver una fotografía en un tamaño pequeño que en uno mucho mayor. Hace tiempo me regalaron una imagen de un metro de larga. Viéndola todavía sigo pensando lo mismo: las mejores fotografías deberían ser susceptibles de ser una gran copia y ser admitidas en una pared. De esta forma a veces me tomo esta percepción como “criba personal” para algunas de mis imágenes y en bastantes ocasiones he tildado de “simplemente aceptable” alguna de mis fotos al no conseguir visionarlas a un gran tamaño de forma más o menos impactante. 
 
Suele ser un buen consejo (pendiente también para mí) ampliar alguna de las fotografías que vayamos haciendo para darnos cuenta de las deficiencias técnicas que muchas veces nos pasan desapercibidas (por culpa de los monitores y los pequeños tamaños donde todo se oculta con demasiada facilidad). Esto nos ayudará a comprender muchos fallos y errores y seguramente nos dé pie a ir corrigiendo y mejorando dentro de nuestras posibilidades.
 
De las recientes exposiciones fotográficas a las que he podido asistir la que más me ha gustado tenía unas imágenes mayores. No tiene por qué ser así pues el contenido consolida finalmente la percepción global, pero reconozco que, de entrada, un buen tamaño impone. Además de hablarnos un poco más del autor (conocimientos técnicos, encuadres, ajustes de la imagen…) nos ofrece más posibilidades de deleitarnos con su atmósfera global y con esos pequeños (pero siempre importantes) detalles que acompañan a la escena.
 
Lo hemos escuchado muchas veces: ¡esa foto en grande ganaría notablemente!. Sirve esto también para darnos cuenta de lo contrario: no todas las imágenes aceptarían un cambio de tamaño sin una pérdida de estética o calidad. Para este último caso es mejor que sigan “dormidas” a tamaños menores, aunque hemos de reconocer que ese no es el camino que perseguimos pues a todos nos gustaría conseguir fotografías que nos lleguen a impactar visualmente. Por eso creo que, en ocasiones, deberíamos pensar más en tamaños grandes. ¿Has pensado en alguna imagen tuya a gran tamaño? ¿Mejoraría?¿Empeoraría? ¿Y entonces… ?
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.