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Archive for 26 diciembre 2012

Feliz 2013

Feliz 2013_Miguel A.Peláez2

Otro año a punto de finalizar. ¡Cómo pasa el tiempo!.

Fotográficamente hablando he realizado menos fotografías que el anterior y creo que en el 2013 continuaré con la misma tónica. Eso sí, espero al menos que las que haga estén más pensadas o mejor ejecutadas técnicamente.

La verdad es que en fotografía siempre se está aprendiendo. Es una afición de largo recorrido y en el camino está el disfrute. Además de la evolución en el tiempo que, se supone, va teniendo uno, los grandes amigos que van surgiendo en este camino ayudan a disfrutar aún más de la cámara y sus momentos; quedadas, reuniones, emails, cursos, exposiciones… cualquier momento es bueno para compartir experiencias y opiniones.

¡Espero que el 2013 nos siga aportando la amistad y el reencuentro, compañeros!. Compartamos juntos el interés por la fotografía, disfrutemos, soñemos, mostremos al mundo las bellezas que nos rodean… aún nos queda mucho por plasmar en imágenes. ¡Que las nuevas luces nos acompañen y que todos nos ayudemos en disfrutarlas!

De nuevo os invito a este baile cargado de amistad y alegría. Un brindis musical por el nuevo año que ahora llega.

¡¡FELIZ 2013!!

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Adiós, Carpio…

Miguel A. Peláez_9315Con gran pena he recibido en estos días la noticia del fallecimiento de Carpio, el de la Braguía. Carpio era un pasiego que vivía en una cabaña, en la zona alta del puerto de la Braguía, con sus vacas y sus prados, sin agua y sin luz, como lo hizo siempre desde que nació, con sus montañas rodeándole, envuelto en lo pasiego, gran amante de sus tierras.

No sé desde cuando tengo yo conocimiento de Carpio, seguramente desde no hace demasiado tiempo. Sin embargo, sus miradas y sus expresiones eran de esas que llaman la atención desde que se ven. ¡Y Carpio me llamaba la atención por todo!: por sus arrugas, por sus ojos, por sus barbas o sus pelos, por su vestimenta, por su forma de hablar, por sus andares… Una persona que me infundía un gran respeto (como me causan casi todos los mayores).

Miguel A. Peláez_9325No sé si fue a raíz del documental “Pasiegos, los valles del silencio”, realizado por dos de mis grandes amigos, Carlos e Higinio, o por alguna entrevista en la prensa. La cuestión es que cada vez que yo subía con el coche por aquel puerto, miraba para descubrir la cabaña de Carpio. Y cuando la encontré siempre miraba por si le descubría a él. Y lo logré en varias ocasiones. Le vi atravesando la carretera de un lado para el otro, subiendo las pendientes que rodean su casa, llevando una vaca de allá para acá, tapándose la cabeza del viento que ahí arriba sopla…

Miguel A. Peláez_9294En otra ocasión el acercamiento fue para escucharle personalmente. Un fin de semana Carlos, Higinio y yo estuvimos fotografiando y grabando en video algunos paisajes de los Valles Pasiegos. Aprovechamos para llevarle a Carpio una copia original de aquel documental en el que es protagonista (junto a otros pasiegos) y charlar más tranquilamente con él. Yo no tenía demasiada confianza asi que me limité a escucharle y observar; ver sus manos, sus gestos, el apagado cigarro colgado de sus enegrecidos dedos, sus ojos cerrándose lentamente al hablar, intentar colarme dentro de él y descubrir lentamente la bondad que desprendía su presencia, deleitarme con sus palabras, su entorno y su modo de vida, pensar en el trabajo que llevaban aquellas manos, valorar su existencia y sus largos y duros años. Las vacas nos rodeaban y estábamos tirados sobre las alpacas de paja tranquilamente, como frenando el presente para vivir de nuevo el pasado, su pasado. Y detrás, allá al fondo, el Castro Valnera era testigo de la escena con una luz espectacular.

Un personaje de los que amas sin apenas conocerle, un pasiego al que era fácilmente conocer por su amabilidad y su sonrisa. “Las vacas son mi bendición”, decía, “cuando ellas están bien yo estoy bien. Y me hecho un cigarritooo…”.

Miguel A. Peláez_9298Adiós, Carpio. La próxima vez que suba por la Braguía volveré a buscar tu cabaña, y pararé el coche para ver si te encuentro. Miraré al Castro Valnera para darle un guiño. Ambos, la montaña y yo, sabremos que estás escondido por algún lado allá arriba…. Aunque parezca que te has ido somos muchos los que sabemos que tú sigues allí porque sabemos de sobra que nunca abandonarías tus valles pasiegos. ¡Y los que no lo sabían que lo sepan: Carpio sigue vivo…! ¡En la Braguía y en nuestros corazones!.

Noticia en prensa

Sobre el documental “Pasiegos: los valles del Silencio”

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