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Archive for 28 junio 2013

Entrar en un bosque es como entrar en un santuario natural. Hacerlo en silencio, con respeto, en busca de sus rincones más bellos, escuchando sus animales, los vientos, sus hojas y riachuelos, hace sentirte, de alguna manera, parte de ese santuario.

Si a este conjunto le añadimos la lluvia que lo moja todo, el gran verdor primaveral y la niebla que viene y va, navegando caprichosamente entre los árboles, subiendo y bajando, apareciendo y desapareciendo, el escenario se muestra mágico y los ojos se convierten en una especie de “enchufes sensoriales” que va inyectando al cuerpo dulces dosis de adrenalina y sutiles escalofríos que van, lentamente, estremeciendo…

Miguel A. Peláez_9148

Cámara al cuello, con un paraguas en una mano y el trípode en la otra busco pacientemente mis encuadres. Agoto las posibilidades de la primera foto; ¡sé que tengo una buena composición! asi que ya mereció la pena el venir hasta aquí.

Paseo tranquilo, el goteo llora desde las copas, saltando de unas hojas a otras, hasta llegar al suelo. Escucho la lluvia y escucho el silencio.

Un nuevo encuadre, la niebla que se aleja, todo preparado, espero a que vuelva para que complete mi imagen. Mientras, paseo, inspiro y observo. Esta vez no llegan los caprichos del momento.

esta esta

Despacio, despacio entre el barro, las hojas, los troncos y todo este verde. Dos fotos, una tercera y cuarta imagen… La alegría va en aumento.

¿Y aquellos helechos?. Todo está en su punto, bajo a tocarlos y acaricio el agua para ir terminando la sesión. Todavía no he comido de tan rápido que pasa el tiempo.

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Ya vuelvo. Mientras conduzco recuerdo los rincones, reflexiono, pienso… Quizás la tarjeta de memoria sea “lo de menos” y “lo de más” poder empaparse de esta naturaleza tan maravillosa que (¡todavía!) tenemos.

No sé qué somos más: si cazadores de imágenes o recolectores de experiencias y momentos.

Miguel A. Peláez_9251

Llego a la ciudad con la mente en los dos corzos que me dieron la bienvenida esta mañana, saltando entre los brezos.

¡Hasta luego, duendes del bosque!

¡Ojalá de nuevo nos veamos… por esos bosques de ensueño!

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Parece que primavera es la época que más despierta el interés por la macrofotografía. Quizás se deba a la generalizada tendencia que tenemos todos a relacionar la flora con la fotografía del acercamiento y lo diminuto. Sea como fuere, lo cierto es que se ven muchas más imágenes de macro en estas fechas, así que algo de contagio siempre le afecta a uno. Si a esto le sumamos que me considero un tremendo novato en esta disciplina, pues ya tengo otro pequeño reto para poder ir aprendiendo y practicando.

Miguel A. Peláez_2-3 copia       Miguel A. Peláez_2-9

Lo de hablar de primavera aquí, en Cantabria, es otro cantar. Prácticamente entrados en Junio, seguimos con los abrigos y el paraguas. Entre tanto aguacero he podido realizar algunas sesiones obteniendo resultados muy diversos en cuanto a aciertos.

Como casi siempre suele suceder, únicamente la práctica puede llevarnos a dominar esta técnica. Pero además, se requiere otro ingrediente igual de importante: la paciencia, pues enfocar, encuadrar y componer en lo minúsculo no es tarea fácil.

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El año pasado ya comencé (muy livianamente) a realizar mis primeros intentos en macro, sin grandes atenciones ni continuidad. Este año me gustaría sentar las bases para ir aprovechando esta disciplina y no dejarla tan olvidada. Lejos estoy de aportar una visión más personal o realizar otros ejercicios que vayan más allá de “documentar la realidad existente” buscando ciertas composiciones lógicas o atractivas. Toca familiarizarse con la técnica para, algún día, olvidarla e intentar ser más creativo.

¡Cada cosa a su tiempo!. De momento y aprovechando un poco la primavera… ¡macrofotografía!.

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